
Curso de Latte Art con Claudiocrah
El día que cuatro personas aprendieron latte art de manos del mejor.
Hay cursos y hay experiencias. Este fue claramente lo segundo.
El sábado 9 de noviembre, Café Cabra fue el escenario de una jornada de latte art completamente personalizada, con solo 4 cupos y un profesor que no es cualquiera: Claudiocrah, campeón regional jarra blanca/naranja, uno de los referentes más serios del latte art en Chile.
Lo que vivieron los que estuvieron
La jornada fue de principio a fin, sin apuros y sin atajos:
Teoría de texturización — entender antes de hacer, porque el latte art empieza mucho antes de tocar la jarra.
Práctica de texturización — dominar la leche es la base de todo lo que viene después.
Full práctica de Latte Art — horas de práctica real, con feedback directo del campeón.
Coffee Break — porque una jornada así se merece una pausa con buen café de por medio.
El ambiente
Cuatro personas, un campeón y una máquina. El espacio de Café Cabra se convirtió en un taller íntimo donde cada detalle importó. Sin distracciones, sin multitudes — solo oficio y mucha concentración.
Los cupos se agotaron antes de que parpadeara. El éxito fue total.
"El latte art no es decoración. Es técnica, paciencia y muchas jarras de leche antes de que salga bien."
Curso de Latte Art con Claudiocrah
El día que cuatro personas aprendieron latte art de manos del mejor.
Hay cursos y hay experiencias. Este fue claramente lo segundo.
El sábado 9 de noviembre, Café Cabra fue el escenario de una jornada de latte art completamente personalizada, con solo 4 cupos y un profesor que no es cualquiera: Claudiocrah, campeón regional jarra blanca/naranja, uno de los referentes más serios del latte art en Chile.
Lo que vivieron los que estuvieron
La jornada fue de principio a fin, sin apuros y sin atajos:
Teoría de texturización — entender antes de hacer, porque el latte art empieza mucho antes de tocar la jarra.
Práctica de texturización — dominar la leche es la base de todo lo que viene después.
Full práctica de Latte Art — horas de práctica real, con feedback directo del campeón.
Coffee Break — porque una jornada así se merece una pausa con buen café de por medio.
El ambiente
Cuatro personas, un campeón y una máquina. El espacio de Café Cabra se convirtió en un taller íntimo donde cada detalle importó. Sin distracciones, sin multitudes — solo oficio y mucha concentración.
Los cupos se agotaron antes de que parpadeara. El éxito fue total.
"El latte art no es decoración. Es técnica, paciencia y muchas jarras de leche antes de que salga bien."
Lo que nos dejó esta gran velada.







